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Jueves, 11 Abril 2019 09:10

Hallazgo en la Vía Láctea: Por primera vez fotografiaron un agujero negro

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El Observatorio Europeo Austral (ESO) y el equipo del sistema sincronizado de Event Horizon Telescope (EHT) mostraron una foto de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo situado en el centro de la Vía Láctea, lo que supone una verdadera revolución en la astrofísica. Es la primera imagen que se conoce de un agujero negro.

La novedad se dio a conocer este miércoles en ruedas de prensa simultáneas realizadas en Washington, Bruselas, Santiago de Chile, Shanghái, Taipei, Tokio y Madrid.
La red global de telescopios del EHT conecta varias antenas de radio en todo el planeta, lo cual crea un gran lente virtual del tamaño de la Tierra, de unos 10.000 kilómetros de diámetro, con el suficiente poder de aumento como para penetrar el área esquiva alrededor de un agujero negro, incluido lo que se conoce como su horizonte de eventos, equivalente al punto de no retorno donde estrellas, planetas, gas, radiación electromagnética, incluida la luz, son absorbidos.
En abril de 2017, ocho telescopios ubicados en distintos puntos del planeta apuntaron sus "ojos" simultáneamente hacia dos agujeros negros: Sagitario A*, en el centro de la Vía Láctea y M87, ubicado en la constelación de Virgo, a 50 millones de años luz. La intención era obtener un "retrato" de sus regiones circundantes. La imagen presentada este miércoles corresponde a Sagitario A*.
Las nuevas imágenes harán posible poner a prueba la teoría de la relatividad general de Einstein, que predice la existencia de una “sombra” circular alrededor de los agujeros negros.
En física, las ecuaciones de campo de Einstein constituyen la base del aparato predictivo de la relatividad general. Son un conjunto de diez ecuaciones que describen la interacción fundamental de la gravitación como resultado de que el espacio-tiempo está siendo curvado por la materia y la energía.
“Los agujeros negros representan soluciones de las ecuaciones de Einstein donde el efecto de la geometría es preponderante sobre la materia. Es decir, es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de curvatura, la cual actúa como si hubiese mucha materia, tanta como para generar un campo gravitatorio de tal magnitud que ni siquiera la luz puede escapar de su interior”, señala Oscar Reula, docente titular en la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e investigador principal del Conicet.
Aunque la teoría de la relatividad general había predicho la existencia de horizontes de eventos alrededor de los agujeros negros, hasta ahora los telescopios no tenían capacidad de resolución suficiente para “ver” un agujero negro. Y pese a que los horizontes de eventos pueden tener varios millones de kilómetros de diámetro, los agujeros negros son esquivos. Están muy lejos, y muchas veces ocultos detrás de grandes cantidades de gas y polvo interestelares.
Los datos registrados en todos los sitios han sido enviados de vuelta a dos instalaciones centrales de procesamiento en el MIT y el Instituto Max Planck de Radioastronomía, donde las señales de todos los telescopios participantes se están combinando desde hace años.

Modificado por última vez en Viernes, 12 Abril 2019 01:22